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Ericipela

Ericipela

La frecuencia cada vez más significativa de la erisipela en los miembros inferiores, es una de las consultas que tenemos los flebólogos más habitualmente.

La erisipela es una infección de la piel producida por estreptococo beta hemolítico, grupo A, germen de gran poder invasivo.

Hace algunos años el 75 % de las erisipelas era de localización cervicofasial estadísticas posteriores de ( Wilkison y Ebling en 1965 ) modifican esta frecuencia y ubican esta enfermedad en los miembros inferiores en la mitad de los casos ( Nolting y Fegeler ) la encuentran en esa localización en el 75 % de sus enfermos.

En mi consultorio de flebología, durante los meses de verano aumenta el número de consultas.

La penetración del germen, se produce con más frecuencia,  por las zonas interdigitales, maceradas por infección o micosis, también con micro ulceraciones o excoriaciones por el rascado. Muchas veces la puerta de entrada pasa desapercibida.

Esto nos alerta sobre una forma de profilaxis mantener los pies en perfectas condiciones de sanidad e higiene, especialmente en aquellas personas en la que la erisipela es frecuente.

El enfermo comienza el  cuadro padeciendo un intenso estado febril, con gran hipertermia, escalofrío, mal estado general, astenia, anorexia, dolores corporales, epigastralgia, lumbalgia.

El estado infeccioso precede en 24 – 48hs, a los signos dérmicos de enfermedad.

Se presenta como una placa roja, lustrosa, brillante, rugosa, sobreelevada, cuyos bordes netos, se delimitan perfectamente de la piel sana, con múltiples flictenas ( ampollas )de distinto tamaño, que confluyen y se unen entre si, con signos locales de inflamación edematosa, caliente 2° a 3°  de temperatura por encima del resto de la piel, muy dolorosa espontáneamente, mas sensible al tacto y a la compresión.

La placa inflamatoria progresa por sus bordes, mientras que en el centro se va normalizando.

La invasión de la vía linfática es precoz.

Al superarse el cuadro, los ganglios linfáticos atacados  pueden quedar afectados, como secuela edemas rebeldes  que se van agravando con cada brote.

La infección toma las vías linfáticas y los  ganglios alterándolos, los que trae como consecuencia, después de varias repeticiones de la enfermedad, un edema linfático crónico.

La placa avanza como una mancha de aceite. El reborde periférico es el lugar donde se acantonan los gérmenes, que van ganado la piel sana, tanto en la dermis como en la epidermis.

En su evolución natural las ampollas, cuyo contenido normal es un líquido seroso o sero sanguinolento, se rompe dando un aspecto desagradable a la lesión y dejando puertas abiertas a infecciones sobre agregadas, causadas por gérmenes oportunistas.

Actualmente, con el empleo de los antibióticos, especialmente la penicilina, el tratamiento de la erisipela no es dificultoso ni preocupante.